domingo, 17 de abril de 2016

Grecia

Mi viaje a Grecia fue distinto. Era la primera vez que iba de intercambio, estaba bastante nerviosa.
El viaje de Málaga a Grecia fue caótico. Tardamos 21 horas en llegar, lo que nos dejó exhaustos.
Grecia no era lo que me esperaba. Yo siempre había pensado en aquellas casas blancas decoradas con plantas y con tejados y puertas azules, pero claramente eso no fue lo que me encontré. Era una Grecia distinta, moderna pero a la vez antigua. Tenía su encanto.
La casa en la que me hospedé estaba en un barrio, como llamarían aquí, marginal. Era un pequeño apartamento con tan solo dos camas para cuatro personas, las cucarachas subían por las paredes y el techo del año era de cartón. A pesar de eso, las personas que vivían en su interior eran tan encantadoras y alegres que esta casa no les hacía justicia.
Pasamos una semana estupenda, de aquí para allá, conociendo amigos que a día de hoy aún conservo y conociendo las maravillas de Grecia que no enseñan en las películas.

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